Juan Vené se llamaba Rafael Machado. Desde la vitrina de estos nuevos tiempos fue fácil criticarlo. El falso amor a la patria y ese venezolanismo de muchos, tal vez cegados por fanatismo o cualquier otra cosa, no generó sino odio ante el fallecido columnista. Lo primero que hay que acotar es que fue una leyenda del periodismo deportivo. Sus programas, sus escritos lo colocaron como uno de los más importantes del país y de la región. La historia no se puede borrar con un soplido.
Vené y yo compartimos columnas en El Sol de Margarita, era el caballo del equipo, su columna diaria salía porqué si, mientras yo apenas aprendía a caminar en este mundo de la prensa deportiva. Ya años atrás se escuchaba en las calles el «vueeelvemela aaaaa poneeeeer» característico de aquel segmento llamado «Las tres de la gran clase» en su acostumbrado programa de televisión.
Con polémica y sin medias tintas, el hombre tuvo una carrera de larga data. Pocos pueden tener ese privilegio, y estamos hablando del mejor béisbol del mundo, en una época sin social media ni influencers de poca monta.
La opinión de Juan Vené es eso, justamente es su opinión. Usted puede estar de acuerdo o no y expresarse con sus argumentos. Los periodistas no debemos cuestionar ni opinar sobre la opinión de otro colega. No hay Ley ni Reglamento que nos faculte para ejercer semejante acto. Moralmente es inaceptable. Le pido perdon a mis colegas sí alguna vez he cuestionado opiniones ajenas.
Aclaratoria: Datos, numeritos no son opiniones. Mucho cuidado con eso.
El Vené dictador no existe
No se porqué razón pero para mucha gente peloteros como Vizquel o Galarraga no está el el Salón de la Fama por culpa de Juan Vené. Eso sencillamente no es verdad. Juan Vené era un votante, y sí una leyenda del periodismo venezolano, pero su voto no representaba ni siquiera un 1% del universo, tomando en cuenta que votan unos 400 cronistas deportivos.
Eso supone que la decisión de una elección no estaba en sus manos. Déjense de esos cuentos de camino.
La manguera
¿Cuál es la enseñanza de Juan Vené tras su muerte? Aprender a respetar las opiniones. Especialmente entre comunicadores. Es un gran consejo para jovenes periodistas. Enfóquense en su trabajo, en su creación, en su propio contenido. Entrar en aguas de cuestionar opiniones de otros, no es ético, puede que sume clicks y likes, pero no representa el deber moral de los profesionales de la comunicación.
Tigre no come tigre y entre bomberos no se pisa la manguera.
En ese sentido aprendimos con tanto alboroto entre ayer y hoy que nos puede gustar o no una opinión, podemos disentir, y por supuesto crear la nuestra. Imaginate que te cuetionan tu opinión. ¿Cómo te sentirías? ¿Sería peor si viniera de colegas?
Foto: @ThisIsDINOCOSTA
