Lo ocurrido este 3 de enero de 2026 nos deja un claro mensaje que ratifica que la decisión de la Confederación de Béisbol del Caribe fue la correcta
La captura del dictador Nicolas Maduro por parte de los Estados Unidos tras una operación militar en Caracas, la capital de Venezuela, nos deja un panorama «claro» para el deporte en la región, en especial el béisbol. La Serie del Caribe 2026, estaba pautada para ser celebrada en Venezuela a inicios de febrero, pero tras el despliegue militar norteamericano en el caribe en el que fueron neutralizadas y destruidas embarcaciones presuntamente involucradas en el tráfico de drogas, y el cierre del espacio aéreo, se convirtieron en situaciones delicadas que hacían imposible realizar un evento internacional de tal magnitud en Venezuela.
Aunque desde la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se mantuvieron «firmes» en la posición de que todo estaba «chevere» y normal en Venezuela, y que las condiciones estaban dadas para celebrar el evento, la realidad era otra. Los socios de la Confederación de Béisbol del Caribe -ente rector del evento- no veían con buenos ojos enviar sus delegaciones, familiares, directivos y fanáticos a un país a las puertas de un potencial conflicto bélico y con presencia militar estadounidense en las costas venezolanas desde hace un rato.
Esa especie de demencia fingida desde la LVBP se mantuvo hasta mediados de diciembre, y la Confederación de alguna manera le seguía el juego a Venezuela. Pero a su vez, el punto importante aquí es que la liga venezolana, aunque no lo reconozca públicamente, también tenía que seguirle el juego al gobierno. Hay una especie de libreto que deben seguir. Recuerden siempre preguntarse de dónde sale el dinero para montar eventos como el torneo invernal y la Serie del Caribe en Venezuela.
El 15 de diciembre, luego de una reunión extraordinaria, la CBPC decidió no realizar la Serie del Caribe en Venezuela y moverla a Jalisco, México. Solo un iluso creería que Puerto Rico iba a enviar una delegación y poner en riesgo a sus ciudadanos, recuerden que PR es un estado libre asociado de Estados Unidos. Por su parte, carecía de sentido alguno que República Dominicana participara en el certamen toda vez que desde Venezuela rompieron relaciones diplomáticas de manera unilateral con RD. Esto dejaba a México como único «aliado», pero apenas comenzaba esa reunión y ya habían ofrecido la sede de la Serie del Caribe 2026.
Lo ocurrido este 3 de enero de 2026 nos deja un claro mensaje que ratifica que la decisión de la Confederación de Béisbol del Caribe fue la correcta. De hecho, se tardaron demasiado en mover esa sede. Caracas no fue una opción desde que USA desplegó esa operación en el caribe. El riesgo para con los extranjeros era real, inminente y sobre todo innecesario.
La CBPC jugó un juego peligroso, y le faltó autoridad para plantarse ante la LVBP y mover el evento con mucho más tiempo. Afortunadamente México tiene la estructura para resolver, pero no es asunto de resolver, sino de hacer las cosas con la planificación adecuada para que todo salga perfecto y evitar estas improvisaciones.
Luego de las Series del Caribe de Margarita 2010 y 2014, Venezuela y su inestabilidad política no permitieron celebrar la competencia en 2018, luego el evento regresó en 2023 a Caracas y nuevamente en 2025 estaba presta a regresar, pero finalmente fue movida hacia tierras mexicanas.
En cuanto al torneo local, actualmente se disputa el round robin o todos contra todos en la liga venezolana, apenas se ha jugado una jornada y el 3 de enero, día de la captura de Maduro, la LVBP suspendió la segunda fecha. Queda por definir si habrán más suspensiones o sí en definitiva se continuará en acción. Mientras todo esto se aclara, la vicepresidenta de la República asume el poder en el país y el gobierno va a presionar a la liga para que se juegue como sí todo estuviera normal, o mejor dicho como si nada estuviera pasando.
De ser así, nuevamente estaríamos en presencia de coacción por parte del gobierno hacia la liga, pero los peloteros extranjeros deben tener cuidado especial ante la tensa situación. La seguridad debe prevalecer por sobre todas las cosa, pero no olvidemos que la liga transita por un peligroso camino entre Dios y el Diablo.
