Tony Oliva, Minnie Miñoso y David Ortíz fueron exaltados al templo de los inmortales

Jesús Linares. Cooperstown, New York

Una tarde soleada y calurosa en el pueblito de Cooperstown New York, con todo listo al igual que cada año para recibir a miles de personas que asisten para presenciar la elevación al Salón de la Fama de los inmortales del béisbol. La edición 2022 del templo de los inmortales recibió este domingo a Bud Fowler, Gil Hodges, Jim Kaat, Minnie Miñoso, Tony Oliva, Buck O’Neil y David Ortíz como nuevos miembros del selecto grupo que entronizan el mundo del béisbol.

Un fin de semana repleto de actividades que comenzaron con el tradicional juego de las leyendas, un partido de golf y el esperado desfile del sábado en la tarde en el que varios Hall of famers se pasearon por las principales calles de Cooperstown ante miles de amantes del béisbol.

Mike Smith, Jhonny Bench, Rod Carew, Reggie Jackson, Goose Goosage, Tony Pérez fueron algunos de los jugadores del pasado que desfilaron este sábado.

Una generación más reciente integrada por Craigg Biggio, Jeff Bawell, Ken Griffey Jr, Rickey Henderson, Mariano Rivera, , Cal Ripken Jr, entre otros se pasearon en la parte trasera de unas camionetas ante los miles de aplausos incesantes y eufóricos.

«Es un momento único, son jugadores que merecen estos homenajes por la carrera que han tenido, aquí estan los mejores» dijo Alan Parker quien viajó desde Kansas City, Missouri para disfrutar del fin de semana beisbolero en Nueva York. Entre esos mejores, también estaban incluidos los otros inmortales dominicanos: Juan Marichal, Pedro Martínez y Vladimir Guerrero.

El primer salón de la fama representante de la República Dominicana, Juan Marichal señalaba la importancia de tener un nuevo representante en Cooperstown. «Ya no estoy solo», bromeó Marichal quien fue elevado en 1983. «La carrera de David Ortíz es grandiosa, no hay otro lugar donde deba estar, como dominicano y como latino estoy orgulloso, es un gran humano y fue un pelotero como pocos».

Y vaya que crece. Marichal fue apenas el tercer latino en la inmortalidad, previamente Roberto Clemente y Martín Díhigo ya habían dado el salto. Luis Aparicio, Rod Carew, Orlando Cepeda, Tony Pérez, José Méndez, Cristóbal Torriente, Roberto Alomar, Pedro Martínez, Iván Rodríguez, Vladimir Guerrero, Mariano Rivera y Edgar Martínez completan el listado al que se le unen este año Ortíz, Miñoso y Tony Oliva.

Héroe

En 1951 tras llegar de Cleveland a Chicago en un cambio, Miñoso, nacido en Matanzas, Cuba se convertíó en el primer jugador negro y latino en participar con los Medias Blancas de Chicago ese primero de mayo de 1951. Fueron 14.776 espectadores los que presenciaron el momento histórico que derribó la barrera racial de aquel entonces.

Miñoso fue el primer afro-latino en jugar MLB cuando debutó con Cleveland en 1949. «Fue el Jackie Robinson de los latinos», dice con euforia Tony Oliva, otro de los latinos de la clase 2022. «Fue el primero, un gran jugador y nos ayudó a nosotros, nos abrió el camino».

Un bate fino

Tony Oliva, un cubano de Pinar del Río nacido un 20 de julio de 1938 transitó una carrera de 15 años con los Mellizos de Minnesota coleccionando varias ocasiones lideratos individuales en imparables, apariciones al plato, slugging, anotadas, hits y dobles.

Oliva fue el primer jugador en ganar títulos de bateo en cada una de sus dos primeras temporadas completas en grandes ligas (1964-65). En 1964 lideró las mayores con 217 hits y 43 dobles, su average terminó en .323.

FInalizó su carrera con 1917 imparables y .304 vitalicio. Fue candidato al MVP desde el 64 al 71. «El sabe hacerlo todo, cuando tiene un bate en la mano, el bateará» dijo su manager Bill Rigney.Dueño de un país y de una ciudad

El Big Papi de Boston y de República Dominicana

David Ortíz fue el encargado de poner la fiesta este fin de semana en Cooperstown. Miles de dominicanos viajaron desde su natal Quisqueya para presenciar la elevación del pelotero. Otros tantos desde Nueva York y Massachusetts, estados con la presencia de connacionales de ese país en los Estados Unidos. El mismo Ortíz lo dijo ayer «Nos vamos a encargar de hacer una fiesta dominicana en Cooperstown, después de esto no van a querer invitarnos más» dijo entre risas en el encuentro con los medios del día sábado en el Clark Sports Center.

La carrera de Ortíz fue de menos a más tras renacer como bateador y establecerse como uno de zurdos más poderosos del negocio. Apenas es uno de solamente cuatro jugadores con al menos 500 jonrones y 600 dobles. Su total de extrabases fue de 1192 siendo el octavo de todos los tiempos.

Lidera además a los bateadores designados con 485 jonrones. En total conectó 541 vuelacercas en su carrera de 20 años distribuida entre Twins y Red Sox.

Fotos: Cortesía

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