Por Jorge Montenegro

Hace más de diez años (exactamente el mismo tiempo que tiene Leones sin ganar un título), el respetado historiador Javier González presentó una investigación -Entiendo que pagada por Banesco y por la Organización Diego Cisneros-, en la cual “descubrió” que Leones y Cervecería eran la misma franquicia. Información que toda persona que conoce la historia de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, es todo menos noticia.

Pero, desde aquella presentación, Leones del Caracas empezó a sumarse los títulos del Cervecería Caracas. Allí comenzaron cualquier cantidad de chistes, como que Leones se suma los Miss Venezuela, los Meridianos de Oro de RCTV y demás formas de chalequeo, o “bullying criollo”.

La tesis, como fórmula para que los fanáticos del béisbol conozcan más sobre la historia de nuestros equipos y de nuestras franquicias (que no es lo mismo), ha sido un éxito. Han sido más de 10 años de debates inútiles en twitter y demás redes sociales sobre algo que en realidad es potestad del equipo y sus fanáticos: Contar su propia historia y mantenerla viva.

El problema es, que no conforme con eso, Javier este año “descubrió” otro detalle: Magallanes no tiene 13 títulos sino 10, porque en la LVBP existió un Magallanes A y existe un Magallanes B.

Seguir insistiendo sobre estos temas que, incluso para quienes siguen el béisbol, parecen irrelevantes, en el fondo quitan credibilidad a la LVBP como institución, la cual es seguida por 9 de cada 10 venezolanos. En especial, porque ignora lo que a los ojos de la Ley es la cédula de identidad del equipo: La patente del nombre, no la franquicia.

El argumento de Javier

Caso Leones: Según los registros de la época, la franquicia (1, por poner un nombre) cambió su nombre de Cervecería a Leones, porque ocurrió la venta del Caracas BBC, nombre legal -mas no comercial, ojo con este detalle- del equipo.

Caso Magallanes: La franquicia (3, por poner un nombre) decidió retirarse de la LVBP, por lo cual no hubo venta del nombre Magallanes. Allí la LVBP creó otra franquicia (que llamaremos 5) con el nombre de Orientales. Luego, esa franquicia fue asignada a un grupo de inversionistas de Valencia, quienes crearon la Fundación Magallanes de Carabobo y la LVBP les permitió el uso del nombre filibustero.

En la Liga Mayor pasó un caso parecido: La franquicia (8), llamada Lanceros, desapareció y sus dueños no vendieron. La LMB creó otra franquicia (9) que fue asignada a los actuales dueños de Delfines de La Guaira.

El error de Javier

No importa lo que diga el historiador o incluso los reglamentos de la LVBP, toda actividad que genere renta, está debe seguir los parámetros de la legislación venezolana pertinente.

Cierto, la LVBP es independiente en lo referido al juego (igual que la FIFA). Es decir, un tribunal no puede cambiar el resultado de un juego porque un árbitro interpretó mal una regla o porque recibió un soborno. Eso es responsabilidad de la LVBP y su comité discilpinario. Pero en manejo de dinero, es otra cosa. Si no, recuerden que a toda la Conmebol la metieron presa en Suiza por el caso FIFA Gate.

La cédula de identidad del equipo, a los ojos de la Ley, no es el número de franquicia, sino el uso comercial del nombre. Simplemente porque hay actividad de lucro. Porque cuando un fanático compra una gorra del Magallanes, no le importa si jugaba en Catia o en Valencia. Y cuando compra una de Leones, no compra Cervecería Caracas.

La franquicia, en términos legales, es un permiso de operación. Bajo esa óptica, Bravos de Margarita valdría lo mismo que Leones del Caracas. Pero todos sabemos que eso es falso. Lo que aumenta o disminuye el valor del equipo, es el nombre.

Demás está decir que el dueño de la patente “Cervecería Caracas” puede venderla a otra persona, y si la LVBP lo autoriza, Leones y Cervecería pueden enfrentarse en nuestro torneo local.

¿Eres caraquista y aun te parece un disparate esto? Vamos con casos reales:

La resurrección de los Hornets de Charlotte y de los Rangers de Glasgow

Rangers: El equipo más ganador de Escocia fue a la banca rota. Es decir, hoy no existe. Años más tarde, la Liga Escocesa autorizó el uso del nombre a otro grupo económico, que aceptó ascender desde cuarta división y hoy es subcampeón de la Europa League. La Liga le reconoce sus títulos y su historia.

Hornets: Michael Jordan es el dueño de la franquicia de expansión (Vamos a ponerle el número 30) los Charlotte Bobcats. Como tuvo muy mala respuesta de los fanáticos, quiso colocarle el nombre de Hornets, el famoso equipo extinto de Muggsy Bogues y Alonzo Mourning.

El detalle es que los Hornets (Llamemos franquicia 24) estaban jugando en Nueva Orleans. El dueño de ese equipo aceptó cambiar el nombre a Pelícanos y hoy la Franquicia 30 (No la 24) utiliza el nombre de Hornets y usa su historia: Porque la NBA y las leyes norteamericanas lo permiten.

En resumen: Si yo compro la patente de un nombre ante la autoridad competente (SAPI) y la LVBP me autoriza a utilizarlo, puedo usar su nombre y su historia. Los equipos deportivos y Jesucristo son los únicos que pueden resucitar.

Sí, por IVC repitieron la barbaridad de que Magallanes no es Magallanes, pero diez años de embustes ya son suficientes. Ya todos los caraquistas y magallaneros se conocen la historia de cabo a rabo de ambos equipos por este tema, pero hay que entender que estas discusiones afectan la credibilidad de la institución.

Y como fanático de los Tigres, tampoco quiero que dentro de 10 años, mi estimado (y lo digo de corazón) Javier González descubra que los 3 primeros títulos de los Tigres los ganaron como Compañía anónima y los 7 siguientes (Y la serie del Caribe) como Fundación. Ya tendríamos Magallanes A y B, y Tigres A y B.

Y algunos seguirán creyendo que eso es positivo para la credibilidad de la Liga.

Fotos: Cortesía.

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