David Murillo @daless3z

Quizás el nombre Miguel Perez Cuestas para muchos no signifique nada en el mundo del fútbol. Un jugador que tenía las condiciones para llegar a ser quizás no el mejor, pero uno muy destacado y para su gente de Oviedo lo fue, un jugador con el que el fútbol fue egoísta y recibió la parte más oscura de él.

Michu siempre vino de abajo, arrancó con el Real Oviedo en el 2003 en tercera división, donde tuvo una carrera soñada, un equipo pequeño que tuvo su propia versión del más grande. Debut con gol, ascensos y así como si nada en el partido más importante de su carrera donde si avistaba un inminente ascenso del Real Oviedo y en el que Michu había hecho lo propio con un gol, la fortuna lo traicionó arrancando la gloria en la tanda de penales frente al Granada, Michu erraba su lanzamiento.

No todo fue malo, la labor y el talento de Michu no pasó desapercibido y a su puerta llegó el Rayo Vallecano que en el 2011 y luego de 8 años de dura carrera lo llevaría a primera división, Michu no descompuso y brillo anotó 15 tanto en aquella temporada, labor que no pasó desapercibida y desde Gales llegó una llamada que cambiaría su vida Swansea City lo llamaba y exige su llegada.

Tras llegar al Swansea, Michu tendría un debut soñado, con gol y asistencia. Luego brillaría con un equipo modesto anotando 18 goles, quedando quinto lugar de goleo en una Premier donde todavía jugaban bestias del nivel de Gareth Bale, Luis Suarez, Van Persie. No solo sería una fructífera temporada a nivel personal, ya que Swansea conseguiría la copa de la liga.

Michu no paraba de crecer y soñar ya que a una adelantada edad de 27 años, logra su primer llamado a «La Roja», sin embargo, un cambio de entrenador hizo que Michiu fuera marginado de su equipo, por lo que se gestionaria que Michu pudiera cambiar de aires y aterrizar en Italia, Napoli sería su destino, donde pasaría con más pena que gloria.

Y así como comenzó su carrera, sorprendentemente y solo dos años después de haber eclipsado a muchos con sus 18 celebraciones con su mano en la oreja, regresaría a España a la tercera división. Michu fue de esa casta de jugadores que no lo hacía por el dinero, sino por el sueño; aun recuerdo la emoción que causaba en mí ver un jugador de un equipo pequeño de la Premier romperla contra los grandes y disputar el goleo de la liga, Michu se convirtió en el más especial de los one season wonder.

Foto: Cortesía

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