Jesús Linares @jesuslinares23

Desde hace varios años muchos jugadores tomaron una decisión que ha revolucionado el juego. Ha partido desde el conocimiento y la adaptación al desarrollo del juego en sí y de la tecnología, sabermetría y todos esos temas que se implementan hoy en la pelota. El juego es uno solo, es el mismo, lo que cambian son los protagonistas y la forma de mantenerse en el diamante.

Famosas son aquellas imágenes de Babe Ruth con un habano en el dogout, o peloteros de épocas antiguas consumiendo alcohol durante los partidos. En aquel entonces e incluso un poco más acá la preparación física no prevalecía en la mayoría de los jugadores, lo que mandaba era el talento. Los sluggers en su mayoría sacaban pelotas a fuerza natural,  no es que no ha existido el uso de sustancias para mejorar el rendimiento, eso es otro tema. Hoy escribo sobre la preparación física. 

Los peloteros estrellas entendieron que un mejor cuerpo les permitirá obtener mejores contratos. Es una lógica simple, la estrella ya tiene el talento que supera al resto, pero al cumplir un plan de entrenamiento adicional, rompe barreras que lo incluyen a el mismo. En el caso de los peloteros promedio, funciona más o menos igual. Imaginen un grupo de peloteros peleando en primavera por un puesto en determinado equipo. Cada cual tiene sus habilidades, virtudes y puntos débiles, pero el que llega a Spring Trainning pensando que allá es que va a ponerse “ready” ya está varios pasos atrás. Les cuento.

Otrora la mejor forma de ponerse a tono para los entrenamientos primaverales era jugando en la pelota invernal (para el

caso de los peloteros que hacen vida en el caribe), las organizaciones de MLB envían a varios de sus prospectos a ligas instruccionales y hasta a ligas de Hawaii y Australia. El plan es desarrollarse y mantenerse en forma.

Pero otros ya sin etiqueta de novatos entendieron de que va el asunto. Llegar listo es igual a ventaja. Hoy repaso algunos casos de éxito en las grandes ligas que incluyen super estrellas y peloteros que eran promedio y hoy gracias a este trabajo especial tienen la comida asegurada.

Miguel Cabrera

Nadie puede dudar del talento natural que tiene Miggy. Su bono millonario a los 16 años de edad ya delataba lo que venía. Cabrera ha tenido temporadas maravillosas y ha pasado por zafras de baja producción. Los recientes inviernos ha estado trabajando su cuerpo y su bateo en la Florida. Para que tengan una idea, en 2022 llegó bastante bien. Luego de superar los 500 jonrones el año pasado, este año tenía la meta de superar los 3000 hits vaya de que manera. Ya lleva 3030. El aragueño llegó en mejor condición física que en años anteriores y aunque ya sus temporadas de superestrella quedaron atràs, ha sabido adaptarse a los cambios y sigue bateando.

Eduardo Escobar

Otro aragueño con un gran talento que en algún punto entendió lo que debía hacer para ver los frutos. Escobar era un jugador frecuente de la pelota invernal, inclusive en 2014 asistió a la serie del caribe en Isla Margarita reforzando al Magallanes. En aquel entonces daba primeros pasos por la élite del béisbol. Años más tarde decidió hacer cambios: quedarse en Arizona, trabajar su cuerpo durante el invierno, entrenar, tomar roletazos y batear. Hizo una base de entrenamiento es su casa y los resultados se tradujeron en números en la barajita y varios millones de dólares facturados. “el secreto es quedarse trabajando en el invierno” afirma Escobar quien ha motivado a otros de sus compañeros a hacer lo propio.

Rafael Montero

El relevista derecho de los Astros de Houston aprendió el truco. Trabajo diario en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte en Santo Domingo le han dado los resultados deseados. Allí la

preparación física va de la mano de un entrenador de atletismo con quien desarrolla planes de pista y cuestas. “Es una loma todos los días, nunca había trabajado tan fuerte como ahora, pero nunca me había sentido tan bien” 

Montero afirma que la preferencia es este tipo de actividades por encima del trabajo con pesas. Dice sentirse con el brazo más “suelto” y al igual que los dos casos anteriores, los resultados están ahí. Cada vez son más los que descansan menos. A trabajar.

Foto: Cortesía

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