Jesús Linares @pelotabrava

Y eso que no ha comenzado el perreo de los jonroneros

Había tardado mucho la temporada sin que se tocara el tema de las reglas no escritas del béisbol. Los especialistas de las redes sociales parecen estar divididos en dos con los recientes acontecimientos. Algunos están molestos al borde de úlceras e infartos con el manager de los Dodgers de Los Ángeles, Dave Roberts porque este decidió sacar del juego a su estelar lanzador Kleyton Kershaw luego de haber lanzado siete episodios perfectos y una imponente cifra de 13 ponches con «apenas» 80 picheos. A Roberts le cayeron encima, hasta idiota, mala sangre, pinche no se que y demas insultos recibió el estratega. Pero, ¿acaso alguién sabía el plan de trabajo que tenían con el zurdo en su primera apertura de la temporada?

El mismo Kershaw dijo que fue la decisión correcta. El juego no fue perfecto pero terminó en victoria para los Dodgers y eso es lo que les importa. Ellos se ven en la serie mundial y para ello hay que ganar juegos. Kershaw ha batallado con lesiones, pretemporada recortada, quinto abridor. Evidentemente es una superestrella pero lo están llevando con calma. ¿Cuál es la presión?

Lo más importante es que difícilmente Dave Roberts, sus coaches y el grupo de especialistas en baseball, sabermetría y todos esos aspectos estadísticos, le presten atención a estos analistas que cuestionan a Roberts. «Había que dejarlo» esgrime la mayoría, pero y si se lesiona, ¿Quién pierde más?

¿Hay que preparar a Dubón para el pelotazo?

Los puristas ortodóxos y tradicionalistas de la vieja escuela del béisbol acusan a Dubón de irrespetar al rival y el juego. ¿Los peloteros tienen sus códigos? pero claro que si. Por supuesto. Allá abajo eso es otro mundo, el irrespeto al juego y al rival suele ser castigado en la forma que los peloteros saben hacerlo. MLB y su poderosa y exitosa industria de marketing quiere que eso cambie, pero para ello, hay que educar a los peloteros. Es un cambio que abarca a una generación entera. Dubón tocó la pelota para embasarse en un juego de sus Gigantes de San Francisco ante los Padres de San Diego. Esto molestó al rival pero el toque fue ordenado. El muchacho está haciendo su trabajo, por cierto el único hondureño en el béisbol de grandes ligas. Ese grupo de aficionados e incluso peloteros insiste que estas conductas deben ser castigadas a la manera más pura (según ellos) del juego: Con un pelotazo. Pero Dios mío ¿Hasta Cuándo?

Ustedes de verdad creen que un muchachito con Mauricio Dubón, ya con par de temporadas en el Big Show, en una organización como San Francisco, con un pasado reciente exitoso, va a desconocer esos códigos? El hizo lo que le mandaron, usted no puede en su trabajo hacer lo que le da la gana. A menos que sea funcionario de un registro o una notaría en Venezuela y haga lo que más le plazca en el horario que usted diga. A Dubón lo mandan a tocar ganando 100 a 0 y el va a tocar. Es sencillo.

Previamente una guerra que incluyó varios pelotazos en la serie Mets ante Nationals. Un bolazo en la cara a Paquito Lindor y uno a Pete Alonso que afortunadamente no pasaron a mayores. Eso es justicia por mano propia, pero sobre todo una muestra de cuan vulnerable puede ser el ego de un ser humano. La era del perreo se va a instalar en el juego. MLB de hecho la apoya y la necesita. Grandes Ligas como empresa vende un show, y eso da mucho dinero. Que siga el juego.

Fotos: Cortesía.

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Por pelotabrava

Periodista deportivo. Cubriendo baseball y otras disciplinas. Sports Journalist. Covering baseball and others sports

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