David Murillo @daless3z

Hay algunos que nacen con mucha disciplina y un talento moderado, pero esta disciplina los lleva a triunfar. Sin embargo, hay otros que nacen con mucho talento, pero y ¿la disciplina? Esa queda en segundo, tercero o cuarto grado, hay casos excepcionales en los que la prioridad número uno es gozar, divertirse y pasarla bien.

Uno que la pasó muy, pero muy bien fue Jorge Alberto González Barillas; a veces el universo es caprichoso y decide regalar un crack, una leyenda en algún recóndito lugar del mundo donde no habían leyendas, uno de esos que su historia añeja mejor que un cabernet sauvignon. La historia de Jorge, mejor conocido como «El Mágico», este escuálido jugador comienza desde que tenía 16 años y es que está estirpe de cracks la rompe desde el día uno.

Los inicios de El Mágico en El Salvador fueron brillantes, su talento y habilidad llevaron a un pequeño de la CONCACAF a disputar un mundial, España 82, donde los resultados fueron fatales y continúan siendo históricos al día de hoy, lo verdaderamente impresionante es que a pesar de los catastróficos números de su país en la gesta mundialista, «El Mágico» destacó y muchos clubes se fijaron en su talento y lo quisieron incluir en sus filas.

Entre los que se decantaron por el talento estuvo el PSG, si el mismo PSG de los jeques, pero mucho antes de los poderío exocómico que estos representan, sin embargo, El Mágico conoció Cádiz y le encantó, ambos se enamoraron y se enfundaron en una relación de amor profundo. Dicen que el PSG tenía todo listo, pero «El Mágico» muy a su estilo a última hora dijo no y no se presentó a la firma.

Ya en el Cadiz, «El Mágico» no se guardo nada, tanto dentro como fuera de la cancha enamoro a todos en ese lugar. Al día de hoy el jugador más querido de la institución es el salvadoreño, eran tantas las leyendas de «El Mágico» en España, su indisciplina y su negativa por entrenar, el mismo decía que jugar no era un trabajo que el lo hacía por diversión y eso se lo agradecemos, demostró que a los cracks se les aplica aque lema «dejalos jugar y ellos se divertirán».

Fue tanto su amor por la noche que su club contrato a una persona para que lo siguiera y lo despertará, porque no le gustaba madrugar, ni entrenar, en su defensa tampoco lo necesitaba mucho. El Cádiz quizo tomar medidas y decidió aplicar correctivos como multas o dejarlo en la banca, pero era ese amor tan puro que la grada le profesaba que los hacía exigir su puesta en cancha.

Fue tanta su grandeza que el mismo Diego lo pidió para su equipo (El Barcelona) y fue invitado a una gira por Estados Unidos, Maradona dijo que ellos intentaban hacer las jugadas de «El Mágico» en los entrenamientos. El mismo Cruyff dijo que Jorge fue uno de los mejores 5 extranjeros que vio en la liga y que el lo hubiese querido para su equipo. Su talento era bien reconocido y sabido, pero también lo era su amor por la juerga.

Este amor por la noche lo detuvo de ser más grande, ya que cuando Diego lo pidió «El Mágico» fue invitado a una gira por Estados Unidos donde además brillo y anotó un gol, pero una broma del mismo Diego donde activó las alarmas del hotel donde se hospedaban y el hecho que «El Mágico» no atendiera el llamado y decidiera quedarse en su cuarto con una mujer hicieron, este acto hizo enfurecer a la directiva quienes decidieron no ficharlo. Aunado a esto el hecho de que ya tenían dos grandes amantes de la noche como Maradona y Schuster.

En innumerables ocasiones fue contactado de diferentes clubes, incluso el Atalanta llegó a verlo para cerrar su fichaje, pero «El Mágico» jugó un mal partido de manera intencional porque no deseaba irse de su amada Cádiz. Ha sido tanto el amor entre Cádiz y Jorge que la directiva le ha pedido que formen parte de su equipo nuevamente, ahora formando a las próximas generaciones mágicas.

Fotos: Cortesía.

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