David Murillo

«De lo menos importante, el fútbol es lo más importante» – Jorge Valdano. Abrimos de esta manera un artículo rápido, que se convierte en un llamado a disfrutar del juego y un cese al fuego.

Recientemente nos hemos dado cuenta de los lamentables hechos que suscitaron en el partido del Querétaro vs Atlas, en el que en el minuto 62 las barras de ambos equipos se enfundaron en una batalla campal que terminó en un completo caos, la escasa seguridad, desorganizacion, la falta de cultura deportiva y respeto, un encuentro que tuvo que haber sido condenado desde antes de su inicio por los hechos que se dieron en las afueras del estadio. Miles de errores en el funcionamiento, que acabaron en esta triste novela.

Ver los videos de lo sucedido basta y sobra para perder el sueño, bien ha dicho Mr. Chip «Que clase de animal va a un estadio a desnudar y matar a una persona» ser aficionado es hermoso, creer en los colores de un equipo, apoyarlo de inicio a fin, pero la línea invisible de lo correcto y el respeto siempre debe estar marcada.

Sin embargo, esto no es algo exclusivo de México, es común ver este tipo acciones en toda latinoamerica, justo este mismo fin de semana en Uruguay se suspendió la jornada por amenazas a muerte y en Brasil, en el encuentro del Cruzeiro vs Atlético Mineiro no se disputó por un enfrentamiento en las afueras del estadio que tuvo como resultado una persona fallecida.

Podemos recordar aquella mítica final de Libertadores entre Boca y River que tenía que ser la cúspide y el encuentro más importante en la historia del torneo, al hablarse de quizás el clásico más llamativo del continente, sin embargo, todo terminó en un enfrentamiento de barras donde se vandalizo el autobus del Boca Juniors, por parte de la barra del River Plate y como resultado la final tuvo que ser jugada en el Santiago Bernabéu, un torneo continental americano, siendo disputado en Europa por el riesgo que representaba el encuentro. Esto sin contar las múltiples ocasiones en las que estos super clásicos argentinos han sido suspendidos o terminado en caos por enfrentamiento de las barras, podemos recordar en el 2015 octavos de final de la siempre mítica Libertadores cuando con bengalas miembros de la barra xeneize quemaron jugadores del River.

Europa no ha sido ajena a estos hechos, en la final de la Copa de Europa en 1985, quedó retratada la cara más nociva del «hooliganismo» cuando aficionados del Liverpool cargaron contra aficionados de la Juventus, que terminó en un caos de 39 personas fallecidas, lo más extraño del caso es que el partido se siguió disputando y según participantes de aquel infame partido decían que se encontraban sacados y que era imposible disputar el partido o siquiera entristecerse por el resultado, todo había quedado de lado.

Los irriducibile, son la barra de la Lazio ahora conocidos como ultras de la Lazio, que en múltiples ocasiones han mostrado racismo y xenofobia, además de ser simpatizantes del nazismo, quienes han atacado a múltiples jugadores tanto de su equipo como de los contrarios haciendo gestos racistas.

Son múltiples los casos de violencia y no sólo física, sino también traducida al racismo y xenofobia, que afentan y han afectado al fútbol, se debe entender que el fútbol es un juego y una pasión, pero no un fin último y entender también que si bien es un negocio tampoco debería ser impune y debe ser castigado o suspendido de la manera más dura, para evitar que estos actos se sigan reproduciendo, al final los buenos aficionados somos más, pero somos los más afectados.

Foto: Cortesía.

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