David Murillo

Desde los inicios de los deportes organizados como tal ha existido este debate de cual es mejor, cual es más divertido o cual es el líder, sin embargo, el fútbol y por múltiples razones ha demostrado ser un deporte que une personas, que permite a familias y amigos abrazarse, que permite soñar, que ha generado carnavales y fiestas en países enteros, se vuelve el orgullo de naciones y pueblos.

El fútbol y como cualquier deporte o actividad no es ajeno a la realidad, a las situaciones que se viven en cada país y prueba de ello, es que es una herramienta para apaciguar masas, pero también ha generado grandes conflictos, desde batallas campales por las barras e hinchas que se enfrentan unos a otros, hasta darnos momentos de esperanza como contrincantes en fundiéndose en un partido amistoso o abrazos que unen países en disputa.

El fútbol se ha mezclado con los conflictos bélicos y podemos recordar situaciones como una mal nombrada Guerra del Fútbol, que histórica y erróneamente fue llamada de esta manera ya que un partido de fútbol para la clasificación al mundial de 1970 se atravesó en medio de una disputa y roces políticos sociales y económicos entre Honduras y El Salvador que acabaron en 100 horas de batalla en 1969.

También podemos recordar uno de los actos que demuestran que ni la guerra, el idioma o las creencias pueden detener de rodar el balón cuando en una nochebuena durante la primera guerra mundial soldados ingleses y alemanes dejaron su trinchera, hicieron un cese al fuego y disputaron un partido en medio del conflicto, demostrandonos así que basta un balón y amor a la número 5 para encontrar la paz.

Fue el gran elefante sagrado Didier Drogba quien detuvo con sus palabras, influencia e imagen una guerra en su natal Costa de Marfil, Didi hizo una súplica a los rebeldes de su país para que se parara el fuego y se selló la paz con un país en el centro del conflicto en Bouake, con un partido de clasificación para la copa del mundo del 2006, demostrandonos que hoy en día los futbolistas pueden llegar a tener mucha más influencia que miles de organizaciones internacionales y que un llamado a la paz y un partido hizo basta para unir a una nación.

Durante la segunda guerra mundial, se suspendieron torneos incluida la copa del mundo, sin embargo, en muchos países se organizaban torneos paralelos no oficiales, sin el sello de la liga y en medio de los bombardeos muchos equipos regionales ingleses disputaron encuentros. Ucrania durante la segunda guerra mundial también fue testigo de cómo un equipo de ex jugadores del Dinamo Kiev, crearon un equipo y disputaban partidos, mismos que fueron retados por las tropas nazi a quienes dieron un mnumental baile y no solo en una ocasion, acto que dolio en el orguillo de los nazi y cobraron su derrota con la vida de aquellos miticos jugadores, que desde antes de rodar el balon sabian que era prohibido ganar, pero su amor por el futbol y la dignidad no les permitio dejarlos ganar.

Podemos recordar una liga española, imparable liga española, que solo pudo ser detenida por el coronavirus y antes de eso por el dictador Franco y la guerra civil española, entre los años 1936 -1939 y aun así, el fútbol encontró su espacio con la Liga del Mediterraneo en 1937, la copa de la república, mismas que se llevaban a cabo en zonas donde dominaba la republico y no el ejército franquista.

En la época moderna, podemos recordar a un Maradona anotando goles con el corazón a los ingleses en nombre de la Malvinas y los muertos en batalla, sin embargo, también podemos ver hoy por hoy como muchos jugadores ucranianos han abandonado la ropa deportiva y los cambiaron por trajes de guerra y fusiles e incluso se dio el caso de Rakitski único jugador ucraniano de la Liga Rusa, que pidió rescindir su contrato dadas las situaciones que se viven entre estas dos naciones o el caso del Chelsea que pertenece al multimillonario Roman Abramovich que recientemente puso en venta el club por las presiones económicas y políticas que se dieron en su contra en Inglaterra, además de múltiples señalamientos por corrupción.

Como todo en la vida, el fútbol no es ajeno a estas situaciones y también se ve afectado por los conflictos armados, sin embargo, si hay algo seguro es que también es una herramienta para unir naciones y países que abre sus puertas a la paz, muchas veces vemos actos negativos dentro del deporte, lo cierto es que también nos permite ver el mejor lado del ser humano.

Fotos: Cortesía.

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