David Murillo

En el mundo moderno es imposible concebir, el fútbol sin estrellas que dominan las redes sociales, sin jugadores que impactan mercados más allá del deportivo, sin equipos con grandes inversiones y todo esto viene de la mano del dinero.

Hoy en día son más los equipos que pasaron de tener un humilde pasado a ser grandes potencias producto de los «petrodólares» o «los jeques del fútbol», sin embargo, esta ya no es una práctica exclusiva para los millonarios árabes, sino también para esas grandes inversiones chinas, estadounidenses o en algunos casos rusas, que han tomado o tomaron el fútbol como una inversión y una oportunidad de multiplicar sus billetes.

Hagamos un poco de memoria ¿cuál es el primer equipo que recuerdan que tuvo una mega inversión? En lo personal el Chelsea fue el primer equipo que me marcó, aquel equipo que paso de ser un humilde club (que si bien había tenido títulos, no lo compararemos con el monstruo que es hoy en día) a convertirse en una máquina de títulos, dirigidos por un super Mou en su prime de entrenador, sin embargo, el Chelsea sólo sirvió como ventana para que otros millonarios girarán sus cabezas al fútbol.

Equipos como el Málaga, que rozaron la gloria con aquel equipo que tenía a Vela, Griezman e Isco y que es quizás una de las novelas de amor y de la Cenicienta que cautivo a miles en Europa, hasta equipos como el PSG o el City que bien ya conocemos sus historias.

¿Que tienen en común estos equipos? Todos tienen una fuerte inversión árabe y la mayoría son propiedad de los famosos «clubes estado» que son estas empresas propiedad de un país que deciden realizar inversiones en occidente con el objetivo de llamar la atención a sus países, estas empresas manejan el excedente de los ingresos de estos países y es por eso que el dinero, no es ningún problema, El Manchester City (que es un grupo de clubes), el PSG y recientemente el Newcastle son los clubes que dominan el fútbol, pero con sus dólares.

Ya bien lo dijo Javier Tebas en el 2013 «hay que controlarlo o nos cargaremos el fútbol» y es que según Tebas estos equipos gastan dinero de fuera del fútbol e inflan el mercado de pases y es que tiene razón las cifras por traspasos de jugadores son exageradas y en muchas ocasiones son jugadores desconocidos o con muy poca monto que no han mostrado mucho al fútbol, quitando oportunidades a los pequeños de competir y desarrollarse. Lo cierto es que de cara a los aficionados es que este espectáculo entretiene y alimenta el morbo, sin embargo, afecta la competitividad ya que las opciones de contratar grandes jugadores se reducen.

Muchos se han quejado ya que estos equipos no respetan el fair play financiero y logran hacer contrataciones por fuera de las cifras que arrojan sus equipos ya que como ya lo dijimos el dinero no es un problema que estos magnates moleste.

Proyectos o carreras deportivas con historias románticas donde los jugadores permanecían en un solo club por años ahora son casi utópicas y se mueven al mejor postor. Es por eso que el fútbol y los aficionados ahora más que nunca aman proyectos como el Leicester City o el Atalanta que si bien han tenido fuertes inversiones jamás las compraremos con las inversiones de los jeques del fútbol.

Foto: Cortesía

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