El muchacho de La Sabana se roba las atenciones en el big show

Jesús Linares @jesuslinares23

El calendario marca el fin de la primera quincena de abril, y ya Ronald Acuña acumula siete jonrones. La temporada apenas florece y la joven estrella de los Bravos de Atlanta parece encaminado a otra gran temporada. La atención mediática en este momento está puesta sobre el pelotero que más llama la atención de los aficionados. Eso es precisamente lo que gusta, un béisbol agresivo, un pelotero de cinco herramientas, atrás quedaron aquellos musculosos Mark McGuire o Sammy Sosa; Acuña Jr también puede conectar muchos jonrones y al mismo tiempo puede robar bases, hacer jugadas y mantener vivo el show en las mayores.

Un rodado al campocorto que se convirtió en infieldhit fue noticia hace apenas escasos días. Las piernas de Ronald están saludables, pero la explosión del madero no se queda atrás. Su swing está verdaderamente en timing y se siente fuerte físicamente. Un gran momento ofensivo que está explotando al máximo. Líder momentáneo en cuadrangulares con siete, comanda las anotadas con 17 y dice presente en casi todos los departamentos ofensivos objeto de métricas, entre ellos el promedio de bateo con un espectacular .442 y un inmaculado .1000 de sluging.

Acuña Jr. lo hace todo bien, pero ¿qué puede mejorar? ¿Cuáles son los retos?

El primer reto trasciende el plano personal, se trata de una misión de conjunto. Los Bravos de Atlanta necesitan estar en los primeros puestos de la tabla, a la fecha ocupan el penúltimo lugar del este de la liga nacional (5-8). El béisbol es difícil, los campeones de la Serie Mundial del año 2019, los Nacionales de Washington están en el último lugar con record de 3-6. Por su parte los Mets de Nueva York lideran la división con un modesto 5-3.

Atlanta tiene figuras importantes que acompañan a Acuña Jr, Ozzie Albies y Marcell Ozuna destacan en esa interesante alineación, pero se necesita ganar, urge apoderarse de la cima, de meterse en la pelea y conseguir una clasificación a los playoffs. El show es mejor con Acuña, pasa lo mismo con peloteros como Tatis Jr o Soto. Son las figuras del juego y del entretenimiento. A mejores resultados, más brillo. A los efectos del negocio, del colectivo, del teamwork, es mejor un Acuña de 30 jonrones metido en la serie mundial con sus Bravos, que un Acuña de 50 jonrones, eliminados en agosto.

Otro de los puntos «débiles» que ha mostrado en las pasadas temporadas el novel pelotero, es la tendencia a los ponches.

El periodista Efraín Ruíz relataba vía twitter que Acuña ha mejorado el porcentaje de abanicados y el promedio de hacer swings a picheos malos, mostraba unas gráficas del portal baseball savant en la que se aprecian tales estadísticas. El junior obtuvo un 25.3% en 2018, 26.3% en 2019 y ascendió a 29.7% en 2020. Hoy ese promedio va por 14.8%, tomando en cuenta por supuesto, que la temporada acaba de comenzar.

Los grandes sluggers jonroneros suelen poncharse con frecuencia, pero no se puede negar la capacidad de Acuña para hacer contacto, la temporada es joven y quizá la comparativa no sea tan relevante ahora mismo, pero el jardinero de Atlanta sigue estando en las principales portadas de la prensa especializada por su momento ofensivo.

Finalmente. ¿Dominará Acuña la parte mental del juego? Es joven y posee el estilo de juego agresivo y moderno, no escatima a la hora de celebrar, cosa que en algún momento de la temporada molestará al rival y pasará factura. En el pasado acusó a los Marlins de propinarles varios pelotazos bajo el alegato de que no le podían sacar de out. Es un atleta con temple, se viene una interesante temporada para el venezolano.

Fotos: Cortesía.

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