pelotabrava mayo 19, 2020

Academias y agentes deberán adoptar nuevos lineamientos de cara a las operaciones en el país

PELOTA BRAVA. Columna del 19-05-2020

Jesús Linares @jesuslinares23

Muchos recordarán aquellos tiempos no tan lejanos de la Venezuela Summer League, el torneo de verano de categoría rookie adscrito a Major League Baseball celebrado en Venezuela hasta hace apenas un lustro. Desde 1997 por allí pasaron la mayoria de las firmas criollas en sus inicios como peloteros profesionales hasta que las malas condiciones del país hicieron que las organizaciones de grandes ligas cerraron sus academias y se instalaran en la República Dominicana. En aquellos días, apenas existían lo que hoy conocemos como academias de béisbol. Luis Blasini, José Luis Montero, Ciro Barrios, entre otros sobresalían con sus centros de formación de talento. No era algo tan formal, el negocio era diferente. El fenómeno de las academias no había explotado, lo más frecuente era ver entrenadores de béisbol en algún campo, pero no existía digamos una estructura organizativa bien determinada.

El talento que siempre estuvo ahí comenzó a ser cada vez más visto, y mas atractivo. Muchos peloteros y expeloteros le entraron al negocio y hubo empresarios quienes decidieron invertir en béisbol. Preparar peloteros y mostrarlos ante los scouts de grandes ligas para buscar una firma es la meta. Un bono millonario, el sueño de todo agente y/o dueño de academia y por supuesto de todo pelotero.

El negocio creció y comenzaron a surgir más jovencitos de 16 años que se convertían en millonarios cada 2 de julio, la fecha de inicio de firmas que establece MLB para el mercado internacional de agentes libres, las academias jugaban entre sí, y cada año el número de estas se incrementaba considerablemente. Por varios años, las academias no tuvieron regulación alguna en Venezuela, bastaba con tener un terreno donde entrenar y dos o tres peloteros a quienes se le invertía en preparación para la posible firma al profesional. En muchos de estos programas era común ver a muchachos incluso de 18-19 años, todavía buscando un equipo interesado en sus servicios. Pero pronto las cosas tomarían otro rumbo, las academias se extendieron por todo el país y la falta de control se convirtió en un desorden. MLB observó que los preacuerdos entre el agente del prospecto y el equipo interesado se hacían cada vez más frecuentes. Al principio el objeto de los preacuerdos eran muchachos de 15 años, pero pronto lo fueron aquellos de 14, 13, 12 y hasta 11 años, lo que supone una verdadera barbaridad por parte de las organizaciones.

Para entenderlo mejor, sí una academia o un agente/entrenador tiene un pelotero de 12, 13 años cuyas proyecciones indican que será un futuro grandeliga, y ese muchacho le interesa a determinado equipo, estos entregaban dinero por adelantado a ese pelotero, saltándose la regla que prohibe firmarlo hasta el año de elegibilidad, que sería cuando el atleta esté por cumplir los 16 años de edad, es decir, los preacuerdos violan las relgas, y eso hace que los entrenadores “apuren” a sus peloteros abandonando estudios y en muchos casos usando sustancias prohibidas. Por ello MLB creó el partnership program, que busca tener un registro y control de las academias y programas afiliadas, pero ¿y los independientes? En Venezuela se unieron agentes y academias quienes hoy tienen una asociación y comienzan a dar pasos como un gremio.

A raíz de lo ocurrido en Margarita, en donde prospectos, técnicos y dueños de la Roberto Vahlis Academy, dieron positivos al Covid-19, tras, según las autoridades violar la cuarentena durante la pandemia, el gobierno meterá la lupa o las narices en este negocio del que muchos no conocían la magnitud y facturación del mismo. Desde la Federación Venezolana de Béisbol se creó un registro nacional de academias y agentes. Se avecinan nuevos lineamientos y sin dudas el control del gobierno. Es muy pronto para conocer el alcance de la intervención del gobierno, pero entendemos que debe ir orientada a sumar y depurar el negocio, no ha dañarlo. Las academias deben tener personalidad jurídica, bien sea una compañía u otra forma asociativa, pagar impuestos, llevar contabilidad, llenar reportes de atletas, de salud y otras cuestiones. MLB observa de lejitos, los preacuerdos siguen y seguirán con sus riesgos y peligros y Venezuela seguirá exportando peloteros de calidad.

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